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La primer versión del Campeonato Interpromociones de la Old Boys Association
lleva el nombre de Édison Pérez Ramírez, quien en esta nota es recordado
por un reconocido periodista deportivo y compañero de promoción, Rubén Marruffo.


Mi amigo Édison Pérez
Por Rubén Marruffo *



Cuando escucho el nombre de Édison Pérez Ramírez
la primera imagen que se viene a la memoria es del amigo, que en la primaria todavía usaba anteojos de carey y que llegaba en el ómnibus del colegio que recorría las rutas de Pueblo Libre y Jesús María. Posteriormente surge esa empatía por algo que nos vínculo aún cuando ya éramos old boys: el fútbol. En ese entonces hijo del árbitro FIFA, siempre tenía "datos" de lo que sucedía dentro de una cancha y nuestra curiosidad nos llevaba a preguntarle siempre las anécdotas que su papá le comentaba de los partidos.

En la secundaria perteneció a las selecciones de atletismo y obviamente fútbol. Todavía recuerdo cuando en 1992 los Menores jugamos de "preliminar" de la tradicional Copa San Andrés - Markham, en el colegio Pestalozzi y ganamos al dueño de casa por 1-0, con golazo de tiro libre de Edison. Tanto nos hizo gritar en varias ocasiones.

Por esos años ya abrazaba dos pasiones: ser marino y árbitro. Y encaró ambas actividades con la misma seriedad y responsabilidad con la que cursó los últimos años del colegio. Incluso, amaba tanto la vida castrense que demoraron en darle la categoría de árbitro de primera porque "faltaba" a los entrenamientos porque tenía "servicio".

Cuando le tocó dirigir su primer partido en la primera división tuve la suerte de comentarlo por televisión y, aunque traté de ocultarlo, me producía una enorme satisfacción verlo en acción, dirigiendo un Municipal vs. Melgar que se jugó en el estadio de Alianza Lima.

Más allá de la amistad que nos unirá por siempre, me gustaba su estilo de árbitrar, porque gustaba "dejar jugar", es decir, interrumpía poco el juego y daba mucha fluidez. Una vez fue muy criticado tras un partido Alianza vs. Boys, y cuando Paulo Autuori, técnico de Alianza, osó cuestionarlo, me olvidé de la imparcialidad que "exige" el periodismo y en plena conferencia de prensa le dije al técnico brasileño "un gran partido no puede darse sin colaboración del árbitro". No tuvo qué decir el entrenador.

Kike Tsuchikame, Mario Takano, Ricardo Saavedra, Manuel Huapaya, Manuel Meza, Tiño Santos y otros más que escapan a la memoria, recordarán la ùltima vez que compartímos un chifa con él. Fue en la avenida Benavides y lejos estábamos de suponer que semanas después le encontrarían la enfermedad que finalmente se lo llevó.

Lo visitamos más de una vez en el hospital Naval y siempre nos pasó lo mismo. Íbamos tristes y tratabamos de darle aliento, pero era su fe tan inquebrantable, que no necesitaba de nadie más. Optimista hasta el final. Lástima que la crueldad del destino entiende poco de eso.

Paradójicamente cuando el Mundial 2006 estaba por iniciarse, su primo hermano y compañero de trabajo me llamó para darme la noticia de su deceso... No hubo espacio para la tristeza, porque después de verlo luchando contra la terrible enfermedad hasta el final de sus vidas, sólo nos quedó espacio para la admiración por tanta entereza.

Edison creció con el arbitraje y lo desarrolló en los claustros sanandresinos, donde siempre trató de ser justo y aplicar la ley... Así vivió y así se nos fue... Simplemente nos tomó la delantera en un camino que es inexorable para todos.




* Rubén Marruffo Carranza
Es periodista deportivo. Actualmente trabaja para
el diario Líbero, la revista El Gráfico Perú y varias
publicaciones impresas y digitales.